En San Andrés la gente empieza a desesperarse… después de la visita del alto gobierno, de las promesas y de la buena voluntad, los damnificados no encuentran soluciones rápidas a su falta de techo y de servicios básicos.

Según dirigentes isleños, hay desorganización, falta establecer prioridades y la delincuencia está aprovechando el desorden.