La muerte de tres supuestos delincuentes a manos de un médico, su libertad inmediata por defensa propia, la ausencia de información judicial pública sobre el caso y la celebración de algunos en redes sociales, dan a entender que el caso no está cerrado.

La mayor duda la suscita la disposición de los cuerpos en el puente, junto con la ausencia de sangre en el lugar, que dan a entender que los supuestos delincuentes se enfrentaron a un experto tirador y a una munición muy especial.