El intento de una madre por proteger a su hija de un ataque sexual del padre, terminó en un drama digno de Franz Kafka, pues el padre y sus amigos en la jurisdicción de familia se inventaron una patología para alejarla a la niña de ella y de cualquier posibilidad de familia.

Más que justicia, en su caso ha habido un ejercicio de poder, en el que se ignoran las pruebas técnicas y se inventan conceptos jurídicos para negarle a la niña el derecho a reparar al lado de su madre el daño que le ocasionó su padre, con el beneplácito del Estado.