Los estantes de la droguería en la que se dispensó un narcótico en vez de un purgante están protegidos como escena de investigación, porque no es lógico que un medicamento controlado esté siquiera próximo a uno de venta libre.

La secretaría de salud prepara su informe sobre esta confusión que causó la muerte de dos niños, porque además la fórmula no estaba escrita en letra de médico sino impresa desde un computador.