Uno de los actores de la tutela que terminó en la Corte Suprema y que concluyó con órdenes perentorias al gobierno para que garantice el derecho a la protesta pacífica, es el papá de un niño de 15 años que también murió por un disparo del ESMAD.

La víctima se llamaba Nicolás Neira, murió en 2005, después de haber sido golpeado y pateado en el piso y de recibir un disparo de uno de los agentes del ESMAD.