Un adolescente diagnosticado con problemas psicológicos fue reclutado tres veces y, aunque en las dos anteriores se le eximió por ese diagnóstico, se le practicó un tercer examen que lo habilitó y al cabo de tres meses se suicidó con su arma de dotación.

La psicóloga gracias a la cual esta persona con limitaciones mentales empuñó las armas de la patria no aparece ni en los registros de su supuesta profesión ni en los de contratistas del Ejército.