Los pueblos indígenas del Amazonas esperaron en vano la ayuda del gobierno para frenar la pandemia en sus comunidades, pero ya optaron por acudir a la medicina tradicional para tratar a sus enfermos y a la guardia indígena para evitar el contagio.

Lo más grave es que todos ellos tienen una tradición de cultura oral, en la que los ancianos guardan el conocimiento, de manera que, como lo dice su consejero, verlos morir es como verse quemar una biblioteca.