El barrio 20 de Julio, que en Bogotá es tradicional por sus romerías y la celebración de las ceremonias del Divino Niño, acaba de salir de su cuarentena escalonada y sus tradicionales ventas ambulantes tienen una nueva normalidad.

Regresó hasta el fotógrafo con las llamas para la foto de los niños, pero ahora cada vendedor defiende un espacio con distanciamiento que le salve la vida a él y a sus cada vez más escasos clientes.