La organización de criminales que organizó redes de tráfico de cocaína y extorsión con disidentes de las FARC ha aprovechado el confinamiento para asesinar a los líderes de las comunidades que promueven la sustitución de cultivos.

Los voceros de Naciones Unidas le están pidiendo al gobierno que no meta en cuarentena las investigaciones contra los autores de éstos crímenes, pues su accionar se ha vuelto más sangriento desde que sus víctimas están confinadas.