Como Bogotá no colapsó en sus servicios de salud, como era previsible en abril, no fue necesario darle pleno funcionamiento al lugar que la alcaldía adaptó para atender a los enfermos.

El juicio de los bogotanos ayudó a que la ciudad tenga la capacidad de tratar a cada uno de sus enfermos y lo que no se gastó en el hospital de campaña, se invertirá en la investigación de sus tratamientos.