«Correos» humanos en toda la ciudad, dominados por el Tren de Aragua, compran celulares robados para vender en cárceles

 
 

La mayor parte de las extorsiones en Colombia se podrían evitar si el INPEC pudiera cumplir con su deber de controlar las comunicaciones de los presos, pero son los guardianes los que les permiten dotar los call centers que en sólo días montan en las cárceles

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