El país político reaccionó hoy con indignación al nuevo escándalo de las chuzadas de inteligencia militar a congresistas, ONGs y periodistas.

Los tres primeros en rechazar los seguimientos ilegales a ellos y sus familias fueron los senadores Barreras, Cepeda y Sanguino, que el año pasado los habían denunciado, sin que nadie les prestara atención.