El arzobispo de Cali, que fue reprendido por el Nuncio luego de advertir que la violencia estaba convirtiéndose en un genocidio, reiteró su perspectiva en conversación con Noticias Uno.

Él dice que le da pena con el Nuncio pero que la destrucción de la paz que se ha construido significan pecados de pensamiento, palabra y especialmente omisión, por parte del gobierno y que así lo seguirá diciendo.