Con la elección en la Fiscalía general el abogado Francisco Barbosa, dos parejas de esposos quedaron conformadas como las de un super poder público que solo unos analistas en la política han detectado.

Se trata de la pereja de Felipe Cordoba y Marcela Yepes y de la pareja Francisco Brbosa Walfa Tellez Duarte.

Como se sabe, Felipe Cordoba es el Contralor General de la República y como tal, propone y dispone en una de las entidades más robustas del Estado, tanto en materia presupuestal con $600 mil millones de pesos, como en número de puestos: para 5 mil funcionarios… Córdoba está casado con la economista Marcela Yepes quien trabaja en la Fiscalía desde hace unos seis años.

Yepes se mantuvo en la Fiscalía cuando Néstor Humberto Martínez, además de su fama de eficientee, porque le ayuda el hecho de ser la hija del presidente del partido Conservador, el político Ómar Yepes Alzate…

Y aunque Yepes tenía un alto puesto en el ente investigador, antes de irse el fiscal encargado FabioEspiria la elevó al tercer cargo en importancia de ese organismo y la nombró directora ejecutiva de la Fiscalía desde donde tendrá el control de miles de contratos y de 20 mil funcionarios.

Espitia le hizo gran favor al fiscal general electo, Francisco Barbosa porque la esposa del contralor Córdoba lo podrá asesorar de cerca son que él mismo la hubiera ni nobrado ni ascendido. No le habría queado bien al nuevo alto funcioanrio hanerla favorecido porque resulta que la epsosa de Barbosa, cuyo nombres es Walfa Téllez Duarte, trabaja en la Contraloría General con Felipe Córdoba, como contralora elegada para el medio ambiente.

Esta segunda pareja de esposos y funcionarios públicos, es decir, la del fiscal Francisco Barbosa y la contralora delegada Walfa Téllez cuyo trabajo también se referencia con buenas calificaciones, solo se puede comparar, en materia de hiperpoder estatl, con la pareja Córdoba-Yépes.

Según su hoja de vida, los cuatro altos servidores del Estado tienen la competencia profesional para desempeñar las tearas encomendadas. Pero surge un gran interrogante:

Que la esposa del Fiscal General asesore al Contralor Genral y que la esposa del Contralor asesore al Fiscal General, crea condiciones inevitables de dependencia personal entre los unos y los otros. Y, obviamente, genera un cruce de intereses particulares con intereses públicos que no es sano…

¿Seguirán los cuatro en sus puestos a pesar de que parece antiestético y sobre todo antiético?