Una de las protagonistas de las protestas en el país, ha sido, sin duda, la cacerola. Aunque ese utensilio de cocina como forma para manifestar desacuerdo ciudadano con los gobernantes viene desde 1830, en Francia y llegó, siglo y medio después a América por Chile, en Colombia ha sido más bien escaso su uso. Pero la cacerola se convirtió, espontáneamente, en la reina de las jornadas pacíficas de la gente esta semana.

Noticias Uno les pidió a sus seguidores, enviar fotografías de sus cacerolas después de utilizarlas. Y el resultado fue muy divertido.

El columnista Daniel Samper Ospina tituló su columna “Huevos para la Cacerola», una burla a los tres huevitos uribistas que se estarían fritando en esos utensilios del hogar.

El ruido de las cacerolas al golpearlas es insoportable, que lo diga el presidente Duque  y ante todo, sus pobres vecinos cuyo conjunto ha sido visitado por los manifestantes todas estas noches.