La semana pasada se realizó en Bogotá una audiencia para solicitar la detención del coronel del Ejército, hoy retirado, Jorge Armando Pérez Amézquita, acusado de ser el autor intelectual del asesinato del exmiliciano de la Farc Dimar Torres que sucedió en abril del año pasado en una vereda del Catatumbo.

El asesinato de Dimar se convirtió en un caso de notable atención pública en Colombia y el exterior cuando la comunidad de la vereda en que vivía Dimar, encontró el cuerpo de la víctima minutos antes de ser sepultado en una tumba improvisada en la montaña y cavada por varios soldados que estaban bajo las órdenes del coronel Pérez Amézquita.

La Fiscalía y la Procuraduría le pidieron al juez que ordene la detención del militar por las pruebas que obran en su contra y que indican que él dio la orden de matar a quien fuera el supuesto responsable de que un soldado hubiera pisado, fatalmente, una mina antipersona. En un audio que está en el expediente, el militar habría dicho que no le servía una persona capturada viva… Además, iniciado el proceso contra él, varios declarantes aseguraron que el coronel amenazó a varios testigos para que callen lo que saben o lo que hicieron.

La agresividad del implicado en los audios y chats de conversaciones con sus hombres,  apareció tambien el día de la audiencia pero esta vez, contra los reporteros gráficos de varios medios que cubrían el proceso.

Esta foto fue tomada en el momento en que el coronel Pérez Amézquita se dirige a los periodistas que hacían el registro visual de la audiencia. Como ellos aprovecharon la salida del coronel al corredor para poderlo fotografiar, este, con gestos y palabras obscenas hizo ademán de bajarse los pantalones frente a ellos, para intimidarlos con su grosería. No es el único momento en que pareció sentirse retador en lugar de arrepentido. En esta otra foto del diario El Tiempo, se le ve casi triunfante y como si celebrara un acontecimiento feliz. Los periodistas no quisieron ser identificados por el temor que inspira el procesado. Si así se muestra el coronel cuando su destino depende de un juez que  puede decretar su captura, ¡cómo sería el militar cuando tenía el mando en el Catatumbo! Ver y no creer.