La esposa del presidente Duque, María Juliana Ruiz, viajó a Italia la semana pasada. La finalidad de su estadía en Roma, según se promocionó en un portal desconocido, era tener una audiencia personal con el Pontífice, según daba a entender la denominada Revista 7, que tituló “La primera Dama se reunirá con el Papa Francisco en el Vaticano”. La propia esposa del mandatario reportó, con gran sonrisa, su encuentro con el máximo jerarca del catolicismo:

“Algo que también me llamó mucho la atención y que me llevo de esta conversación es el énfasis que hizo en el valor de la mujer…”

El portal informó que María Juliana Ruiz haría una alianza con la fundación Scholas Occurrentes que Francisco apoya desde cuando era cardenal en su natal Argentina, aunque hoy no tiene mucho que ver con su conducción.

La esposa del mandatario colombiano conoció al director argentino de esa organización en el viaje de octubre de 2018 cuando Duque se encontró oficialmente con el Papa.

Pero pese al reporte oficial, el objeto real de la cita del viernes pasado de la señora Duque en el Vaticano era la firma de un acuerdo entre Scholas Reccurrentes y la fundación recientemente creado por ella, denominada Sacúdete (poner crédito en pantalla con nombre “Sacúdete”…

“Feliz de haber podido materializar esta alianza Scholas – Sacúdete bajo el liderazgo del papa Francisco”.

Las fotografías del momento en que se ve a Francisco dan cuenta de que Scholas organizó con el Vaticano una audiencia colectiva con sus directivos y con las cónyuges de varios mandatarios latinoamericanos a las que se sumaron otras personas.

Si bien la señora Ruiz se ve en las fotos de conjunto con el Pontífice, no hay ninguna que indique que la audiencia era especialmente concertada para ella como se sugirió. Eso no tiene nada de malo ni de irregular. Fue el excesivo bombo oficial colombiano el que produjo una expectativa que no correspondía a la realidad.