26 días después del asesinato de su líder en una masacre, el gobierno atendió el llamado de los indígenas y envió como vocero suyo al comisionado de paz, Miguel Ceballos, quien manifestó que el gobierno estudia “un plan social” para las comunidades afectadas.

Los líderes indígenas están atentos a los detalles de ese plan, porque consideran que está llamado a romper la desconfianza que existe de los indígenas hacia el gobierno.