La policía y los militares de Bolivia, que pretenden impedir que los seguidores de Evo Morales se manifiesten en las ciudades, habría matado a cinco personas y dejado múltiples heridos.

Los golpistas intentan controlar las protestas y consolidar un gobierno que ya no tendría como símbolo a los pueblos indígenas, sino a la biblia que los conquistadores les impusieron.